(viene de la entrada Génesis II: Proyecto)

Necesitábamos un nombre. Un nombre atractivo y comercial, que sustanciara nuestra idea de antología. Barajamos muchos, ninguno nos convencía. Y mucho menos el subtítulo de cabecera: “Antología de ciencia ficción”, “Antología de relatos fantásticos”, “Antología de literatura fantástica y de ciencia ficción”, “Antología contemporánea de literatura fantástica y de ciencia ficción en castellano”… mejor no seguir. Al final se impuso (me impuse, todo hay que decirlo) “Antología de ciencia ficción contemporánea”, porque permitía enfocar el volumen desde la perspectiva doble que pretendíamos: relatos relativamente recientes y con un contenido centrado básica aunque no exclusivamente (sería muy aburrido) en nuestro presente cambiante, es decir, una ciencia ficción más comprometida socialmente y trascendente que las historias lúdicas que con frecuencia predominan en el género (¡y que disfrutamos! pero que tienen sus propios lugares de publicación y fieles lectores).

Dicho de otro modo, no buscamos relatos de aventura espacial per se, ni ambientados en exóticos lugares al margen de nuestro espacio-tiempo, o sin otros valores que la pura especulación científica, sino historias de futuro (cercano o lejano) que utilicen la trama como metáfora de nuestro presente, obras más centradas en las preocupaciones del ser humano, de espíritu crítico y con un alto valor especulativo pero también literario; historias capaces de atrapar al lector independientemente de su afinidad al género, no exclusivamente de ciencia ficción (aunque de alguna manera debieran reflejar ese “presente cambiante”) y que aprovechen la actual coyuntura favorable del mercado hacia obras no realistas capaces de replantearse nuestra sociedad y escala de valores. Hoy día disfrutamos de nichos de mercado tan importantes como el ocupado por las distopías (fundamentalmente juveniles, Los juegos del hambre a la cabeza, aunque también existe un nutrido conjunto de obras más adultas) y diversas editoriales generales publican libros de género de forma más o menos regular al margen del socorrido technothriller, así que éramos de la opinión de encontrarnos en el momento propicio para lanzar una propuesta innovadora adaptada a nuestros propios referentes. Una propuesta comercialmente viable, aunque eso, evidentemente, lo dirá el tiempo.

Bien, disculpen el inciso. Después de mucho cavilar se me ocurrió el rótulo de Terra Nova, a todos nos gustó y así quedó bautizada la antología. Un vocablo que se nos antojaba suficientemente amplio, sugerente y centrado (coherente con la idea de una mirada crítica hacia nuestra realidad, entre otras posibles interpretaciones), un nuevo territorio para la ficción capaz de desatar “la imaginación disciplinada”. Nada que ver con dinosaurios jurásicos.

Como comenté en la entrada anterior, la inclusión de cuentos anglosajones hacía necesaria la incorporación de traductores. Yo conocía a Manuel de los Reyes por haber intercambiado opiniones en privado respecto a algunos libros que él había traducido y yo escrito reseñas. En aquellos días de finales de septiembre yo había publicado un extenso comentario sobre la excelente novela La chica mecánica de Paolo Bacigalupi, una obra que yo consideraba capital para abanderar una posible nueva forma de escribir ciencia ficción, más cercana a los gustos y exigencias de un público amplio sin abandonar los presupuestos del género; y bien puede decirse que fue precisamente esa obra la que me dio el empujón necesario para pensar en crear Terra Nova. Hablamos de la novela, de sus posibilidades, no me pude contener y le detallé nuestro proyecto en marcha.

Manuel se interesó enseguida por la antología y ambos comprendimos que encajaba como anillo al dedo, complementando aquellas áreas deficitarias y aportando un plus adicional de solidez. Además de traductor profesional (muy comprometido con su labor), Manuel es una persona bien relacionada con editoriales, escritores y otros traductores, y que gusta estar al tanto de los títulos más punteros internacionalmente; en otras palabras, un “ojeador” nato. El acuerdo fue rápido y completo, no solo restringido a tareas de traducción sino también como postulador y seleccionador de cuentos extranjeros en igualdad de condiciones que Luis Pestarini o yo mismo (relatos anglosajones y, si las cosas marchan bien, esperamos que también alemanes, fomentando el conocimiento de la ciencia ficción contemporánea que se escribe en otros países, que es uno de los objetivos del proyecto).

Así las cosas, a principios de octubre ya teníamos ultimado el organigrama general del proyecto Terra Nova. Acordamos un texto de presentación a remitir a los medios y decidimos aprovechar las jornadas de la Terbi (Asociación Vasca de Ciencia Ficción) del 5 de noviembre de 2011 (por cierto, día de Guy Fawkes, personaje histórico conocido por haber intentado dinamitar el Parlamento británico y que fue adoptado como símbolo del movimiento de Indignados) para presentar oficialmente el proyecto. En paralelo, la antología fue presentada en Argentina durante la habitual tertulia de Buenos Aires.

Aprovechamos el evento de la Terbi para recabar las primeras suscripciones (gracias, gracias) y con el pequeño capital acumulado centramos esfuerzos en la selección y contratación de material anglosajón, una vía que esperábamos aumentara el interés y prestigio del libro entre lectores y futuros escritores y, con ello, su viabilidad comercial. Finalmente, nos decantamos por las historias indicadas en el Informe de Progresos, relatos de Ted Chiang, Ken Liu e Ian Watson, pero eso merece una entrada individualizada para cada uno de ellos.

Gracias a las Normas para la presentación de originales publicadas en el blog, comenzamos a recibir los primeros relatos a evaluación y, con ellos, comenzó formalmente la tarea de selección. Desde el principio teníamos claro que, aunque era vital establecer un cierto equilibrio entre autores consagrados e incipientes, publicaríamos las mejores historias que llegaran a nuestras manos independientemente de su autoría; un compromiso que hemos mantenido hasta el cierre de la selección hace escasos días.

En la última entrada de esta génesis daré cuenta de algunos detalles más de posible interés y presentaré sucintamente al resto de colaboradores en esta apasionante aventura. De nuevo, si ustedes nos quieren acompañar.

 (sigue en Génesis IV: suscripciones, colaboraciones y futuro)

Mariano Villarreal

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