Conocí fugazmente a Ian Watson (y a Cristina Macía) durante la pasada Semana Negra de Gijón en 2011. Era el último domingo de la Semana, el evento prácticamente había concluido y yo tenía prisa por volver a casa y estar de nuevo con los míos, pero decidí echar un último vistazo a la zona de encuentro para las últimas despedidas de rigor. En una silla, sólo en aquel momento, se encontraba Ian Watson, a quien había tenido el gusto de escuchar el día anterior presentando su última novela publicada en España: Putas de Babilonia (Torre de Marfil, 2011). Me gustó esa presentación editorial conjunta con Steve Redwood, José Antonio Cotrina, la traductora Elena Clemente y la editora María Martín; fue simpática y divertida, y la intervención de Watson muy amena en un más que correcto español.

Watson es un escritor muy valorado por la comunidad de escritores y aficionados a la ciencia ficción y la fantasía por libros como Empotrados, El modelo Jonás, Visitantes milagrosos, Embajada alienígena, Carne, El jardín de las delicias, Magia de reina, magia de rey, etc. Además, y por si todavía alguien aún no lo sabía, fue autor del guión original de la película A.I.:Inteligencia Artificial dirigida por Steven Spielberg. Un escritor al que yo respetaba mucho y veía en todo momento acompañado durante la Semana Negra, y a quien no me había atrevido a acercar debido a mi proverbial timidez.

De hecho, lo más cerca que había estado de relacionarme con el autor fue cuando la traductora de su novela El gusano de fuego, Luisa María García (a quien conocía por haber incluido un cuento suyo en la antología Visiones 2006), me comentó que (ejem) al autor le había gustado mucho la reseña que había escrito de su novela en mi portal web.

Bien, ahora tenía a Watson descansado en solitario y decidí aprovechar la ocasión. Me presenté y rápidamente comenzamos a charlar de todo un poco aunque especialmente acerca de su obra (así fue él de amable y yo de poco original), mezclando español e inglés a partes iguales. Desgraciadamente el tiempo pasó rápidamente, yo de ninguna manera pretendía ser pesado y además tenía que regresar al hotel, recoger mis enseres personales y poner rumbo a casa, consciente de que tenía que pisar el acelerador para no llegar demasiado tarde. Así que me hice la foto de rigor y me despedí de Ian y Cristina, que había aparecido al final de nuestra conversación, pensando que muy probablemente no volvería a coincidir con ellos. Estaba muy equivocado.

Cuando el proyecto Terra Nova empezó a cobrar vida, inmediatamente pensé en Ian. Al margen de sus novelas, el escritor inglés posee una decena de libros de relatos inéditos en castellano con muchas buenas historias en su interior. Aún recuerdo sus últimos cuentos publicados en España, relatos excelentes publicados en la etapa dorada de las revistas de género (entre finales de los 90’ y comienzos del nuevo milenio) como: “La cueva donde Geordie gimió” (Gigamesh #22, 1999), “La Biblia de sangre” (2001 #3, 2002), “El pueblo del precipicio” (Galaxia #1, 2003), “Temprano, al atardecer” (Gigamesh #34, 2003), “El amante de las estatuas” (Galaxia #10, 2004), “Pájaros lentos” (Solaris #25, 2004, finalista de los premios Hugo, Nebula y Locus en 1984), “Portavoz del mar de madera” (Asimov Ciencia Ficción #18, 2005)… historias impactantes que no dejan indiferente al lector. Aunque Luis G. Prado lo dijo mejor en su blog Artifex Plus: “Watson es el maestro de las ideas extravagantes desarrolladas con razonable rigor”.

Pero, además, Watson es alguien muy cercano a la Semana Negra de Gijón, un escritor que casi podríamos calificar como “propio”. Siempre he pensado que antes que buscar la calidad lejos (o además de ello), debemos potenciar lo mejor de lo nuestro; no se trata de chauvinismo sino de desarrollar nuestra cultura y referentes propios.

Así que me puse nuevamente en contacto con Ian, esta vez por medios telemáticos, le “vendí” el proyecto y nos remitió dos historias que pensaba podían encajar en nuestra línea editorial. Además, aceptó ser nuestro colaborador en Gran Bretaña, es decir, alguien que podría remitirnos en el futuro relatos punteros para nuestra evaluación. Gracias, Ian.

Elegimos el cuento titulado “A Day Without Dad”, una historia comprometida sobre una mujer trabajadora, casada y con una hija, que debe responsabilizarse además de la personalidad digitalizada de su padre, y que será traducida por la muy conocida traductora, alma mater de la Semana Negra de Gijón, el Festival Celsius 232 y muchas cosas más, Cristina Macía (gracias también a ti, Cristina). Este relato fue publicado originalmente en 1997, en una de las antologías New Worlds editadas por David Garnett.

Espero que esta historia, como todas las demás, sea de su agrado. Por mi parte, espero volver a saludar a Ian durante la celebración del Festival Celsius 232 y, si dispone de un rato, disfrutar un poquito más de su presencia.

 

Mariano Villarreal

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