Este relato supuso otro momento especial dentro la pequeña historia de nuestra antología. A finales de marzo de 2011, a pocos días de que expirase el plazo de recepción de originales, habíamos seleccionado una novela corta, cuatro cuentos largos y dos cortos, con lo que prácticamente teníamos decidido los contenidos del libro, a falta de leer algunas decenas de relatos llegados a última hora. Aunque existía un equilibrio entre producción autóctona (cuatro historias) y anglosajona (tres), la presencia de escritores españoles (tres, por solo un iberoamericano) descompensaba un tanto el conjunto, máxime en una antología con el propósito de ser distribuida no solo en España sino también en la república Argentina. Necesitábamos un buen cuento preferentemente de esa nacionalidad, que ayudase en la promoción del libro en aquel país, y esa vacante la solventó más que satisfactoriamente la bonaerense Teresa Mira.

Teresa es doctora en Filosofía y profesora universitaria, directora del Centro de Ciencia Ficción y Filosofía del Departamento de Investigación de la Fundación Vocación Humana; estudia e investiga sobre la interrelación entre filosofía, mitología y ciencia ficción, y posee una tesis con varias secciones dedicadas a la ciencia ficción (en la que confiesa ha dedicado un espacio a uno de sus “héroes” favoritos del género: Ian Watson). Además, ha publicado artículos y cuentos en Cuásar, Próxima, NM y Axxón, entre otros.

“Memoria” es un cuento que me despertó inicialmente ecos de Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, aunque pronto se decantaba más hacia la epopeya de La luna es una cruel amante de Robert A. Heinlein. Por supuesto, con un estilo y propósitos muy diferentes y mucho más modernos en lo tocante a relaciones personales y roles sexuales. Valiente, arriesgada, radical, serían otros epítetos adecuados a esta singular historia, pero es mejor que la autora explique su obra:

El cuento narra la historia de vida de un muchacho —desde una aparente perspectiva personal—, a lo largo de un futuro relativamente cercano, en el planeta Marte. En paralelo, se describe la terraformación del planeta por parte de una raza creada por los humanos con ese propósito y su posterior “re-martificación”. Como trasfondo y eje del relato, se exploran los cambios de perspectivas socio-culturales surgidos del nuevo paradigma que va cobrando forma a lo largo del proceso: individuales, sociales, políticos, antropológicos, éticos, etc.

La historia personal de los protagonistas (Jedediah y Áyax principalmente, entre otros) sirve como narración indirecta de los sucesos a escala global, mientras que éstos son sostenidos —en una suerte de relación ascendente “de lo particular a lo universal”—, por dichas historias de vida.

El cuento se centra en explorar cuestiones de tipo filosóficas y humanas en general, más que en cuestiones técnicas. Para ello, utiliza como telón de fondo el clásico tema de la independencia marciana, e intenta darle un giro de campana gracias a una suerte de “torsión estructural” de la relación entre la parte y el todo.”

 

Si desean conocer más detalles acerca de la autora y su personal visión de la filosofía y la ciencia ficción, recomiendo la conferencia titulada “La filosofía como ciencia ficción y la ciencia ficción como filosofía” que Teresa impartió en la Pontificia Universidad Católica Argentina el pasado año.

 

Mariano Villarreal

 

Anuncios