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La primera vez que leí la novela corta “La textura de las palabras” de Felicidad Martínez no podía dar crédito a lo que tenía entre manos. Era un relato terrible y a la vez extraordinariamente emotivo, narrado con una sensibilidad especial por parte de un personaje femenino magníficamente retratado.

Describía una sociedad brutalmente adaptada al medio merced a una radical separación de roles según el sexo. Pero era mucho más que eso: la introspección de la joven protagonista era soberbia, impresionante la profundidad del discurso alejado de cualquier maniqueísmo o planteamiento dogmático, las relaciones femeninas eran particularmente ricas en matices, y su lírico desenlace aunaba drama con esperanza de una forma magistral.

Era, sin lugar a dudas, una obra excepcional, inteligente, cuya calidad literaria y especulativa estaba a la altura de obras tan memorables como El cuento de la criada de Margaret Atwood o algunos de los mejores relatos de esa gran autora que es Ursula K. Le Guin. Sí, sé que suena a exageración pero les aseguro que soy absolutamente sincero cuando afirmo esto.

En definitiva, una historia que podría resultar de interés no solo para el aficionado a la ciencia ficción sino para cualquier lector mínimamente sensible.

“La textura de las palabras” fue publicada en 2012 dentro de la antología-homenaje al más vasto y grandioso universo de Space Opera que ha dado jamás la ciencia ficción española: la saga de Akasa-Puspa de los escritores Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, una epopeya de ciencia ficción dura ambientada en el remoto futuro escrita con el máximo rigor científico y que ha sido comparada con clásicos como La paja en el ojo de dios y Mundo anillo. El relato de Felicidad trascendía ese escenario para ofrecer una historia de lectura independiente.

Cuando seleccioné los contenidos para la edición inglesa de Terra Nova solicité permiso a la autora y al editor de Sportula para incluir este cuento, que fue traducido por Sue Burke, porque consideraba que era uno de los mejores relatos que se habían publicado desde la Edad de Oro de la ciencia ficción española, a finales de la década de los noventa. Y no es una opinión exclusivamente mía, el escritor Juan Miguel Aguilera, alma mater del universo de Akasa-Puspa en el que se ambienta la historia, también coincide con esta apreciación, así como los votantes de los premios Ignotus que la han nominado como una de las mejores Novelas Cortas del pasado año.

En el momento de elaborar el índice de contenidos para Terra Nova #2 recordé igualmente esta historia, y aunque se trataba de un texto ya publicado recientemente –en tirada limitada de una edición small press– propuse su inclusión a los editores de Fantascy. Coincidieron conmigo respecto a su calidad y pertinencia en el volumen, y acordamos cederla el honor de ubicarla en cabecera. Además, sirvió de inspiración a la ilustración de portada, obra del artista Ángel Benito Gastañaga.

Felicidad tiene publicados cuentos en la revista electrónica argentina Axxon y la antología Visiones 2007 editada por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, entre otros, y en la actualidad prepara una novela de ciencia ficción para el sello Sportula y una colección de novelas cortas. Una vez lean su relato, espero coincidan conmigo en el deseo de que escriba pronto una nueva historia para nuestra antología.

 

Mariano Villarreal

 

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